Bilbao se ha consolidado como una de las mecas turísticas de España, pero las restricciones de tráfico y la escasez de parkings disponibles complican su visita para los viajeros con coche propio. Optar por el transporte público puede ser una opción para moverse por el corazón de ‘El Bocho’, especialmente cuando interesa descubrir el Museo Guggenheim, el Azkuna Zentroa y otros destinos de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE). Con todo, encontrar un aparcamiento en el centro de Bilbao no es ningún imposible.
En los parkings públicos de Leioa, Etxebarri, Ibarbengoa y otras zonas OTA, por ejemplo, se permite estacionar cumpliendo la normativa de emisiones. Reservar la plaza con antelación es básico en temporada alta, por la mayor afluencia de turistas.
El acceso a la ZBE de Bilbao, que comprende las calles Sabino Arana, San Francisco y Bailén o la Avenida del Ferrocarril, está limitado a los coches con etiqueta C, ECO o Cero; el resto tienen prohibida la circulación en los distritos que configuran esta zona.
Apostar por la bicicleta eléctrica para desplazarse libremente por la capital vizcaína es una decisión lógica. El servicio Bilbaobizi promueve su uso al facilitar el préstamo de bicicleta en puntos estratégicos. Antes de utilizar este medio de transporte, los visitantes con vehículo privado pueden estacionar en los parkings disuasorios del área metropolitana. Esta modalidad de aparcamiento destaca en las estaciones de Etxebarri, Leioa, Ibarbengoa y Ansio.
Aunque alejadas del centro de Bilbao, estos parkings gozan de una excelente conexión con el transporte público, que comunica sus estaciones con el Casco Viejo, la zona de Abandoibarra, la Gran Vía o San Mamés. En particular, el metro, el tranvía y los servicios de autobuses Bilbobus y Bizkaibus establecen este enlace por un precio módico. En vista de lo anterior, moverse por la metrópoli vasca no supone un problema real para el turista.
