El mercado de las mirillas para el hogar ha evolucionado drásticamente en la última década. La aparición de la mirilla inteligente Santiago de Compostela y otras soluciones avanzadas han supuesto una pequeña revolución para la seguridad de millones de hogares. Pero ¿qué criterios seguir para acertar en la compra de una mirilla?
Con el fin de hacer una primera criba y agilizar el proceso de selección, es recomendable decidir el tipo de mirilla que más conviene a los propios intereses: óptica o digital, es decir, con el sistema de lentes tradicional que permite visualizar directamente quién está al otro lado de la puerta o equipado con cámaras, sensores y pantalla que cumplen esta misma función. Las mirillas del segundo grupo son las más avanzadas y seguras, pero su coste y mantenimiento no son ideales.
El ángulo de visión es otro parámetro que los clientes deben estudiar antes de comprar una mirilla adecuada. Por lo general, cuanto mayor sea el ángulo, más completa será la vista que se disponga de la entrada, evitando zonas muertas donde los maleantes puedan ocultarse.
Respecto a la alimentación, los propietarios o inquilinos que deseen despreocuparse del mantenimiento de la mirilla, deben priorizar las ópticas. Las unidades digitales o electrónicas dependen de una batería para funcionar, consistente en pilas alcalinas o en baterías de litio recargables.
Dentro de las mirillas digitales, la calidad de su pantalla afecta a la nitidez con que se perciben las imágenes al otro lado de la puerta. La tecnología usada puede ser LED o LCD, principalmente. Se aconseja invertir un poco más en mirillas con visión nocturna, sobre todo en viviendas o edificios residenciales con mala iluminación exterior.
Tomar las medidas a la puerta es una precaución necesaria. De lo contrario, existe el riesgo de escoger una mirilla de un grosor o profundidad incompatible.
